policonsumo de drogas

Policonsumo de drogas: riesgos de combinar distintas sustancias

El policonsumo de drogas se produce cuando una persona utiliza más de una sustancia, ya sea al mismo tiempo o en diferentes momentos. Puede incluir drogas ilegales, alcohol, tabaco, medicamentos con o sin receta y nuevas sustancias psicoactivas.

Algunas personas mezclan sustancias buscando intensificar sus efectos. Otras utilizan una para intentar contrarrestar las consecuencias de otra, mantenerse despiertas, poder dormir o aliviar el malestar que aparece cuando disminuye el efecto.

Sin embargo, una sustancia no anula los riesgos de la otra. Las interacciones pueden producir efectos inesperados, dificultar la identificación de una intoxicación y aumentar el riesgo de accidentes, problemas cardiovasculares, pérdida de conciencia o sobredosis.

Por este motivo, el policonsumo de drogas necesita una valoración que tenga en cuenta todas las sustancias utilizadas y no únicamente aquella que la persona considera principal.

¿Qué es el policonsumo de drogas?

La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas define el policonsumo como el uso de más de una droga o tipo de droga por una misma persona, tanto de manera simultánea como sucesiva.

Esto significa que no es imprescindible consumir varias sustancias exactamente al mismo tiempo. También existe policonsumo cuando una persona toma unas durante el día y otras horas después, ya que sus efectos y su permanencia en el organismo pueden coincidir.

Puede producirse, por ejemplo, cuando se combina:

  • Alcohol con cocaína.

  • Alcohol con medicamentos.

  • Cocaína con cannabis.

  • Opioides con benzodiacepinas.

  • Cannabis con tabaco.

  • Varias drogas estimulantes.

  • Drogas de síntesis con alcohol.

  • Medicamentos prescritos con sustancias ilegales.

El policonsumo de drogas también puede ser involuntario. Algunas sustancias adquiridas fuera de los canales sanitarios pueden contener compuestos diferentes a los esperados, mezclas desconocidas o concentraciones variables.

Esto hace todavía más difícil anticipar sus efectos y aumenta el riesgo de una reacción grave.

¿Por qué una persona puede combinar sustancias?

No existe una única razón. En algunos casos, el policonsumo comienza dentro de contextos sociales o de ocio y la persona no considera que exista ningún problema.

Entre los motivos más frecuentes pueden encontrarse:

  • Intensificar la sensación de placer.

  • Prolongar los efectos de una sustancia.

  • Contrarrestar el cansancio o la somnolencia.

  • Intentar dormir después de consumir estimulantes.

  • Disminuir la ansiedad o la agitación.

  • Evitar los síntomas de abstinencia.

  • Adaptarse a las sustancias disponibles en cada momento.

  • Mantener el ritmo durante una fiesta o una jornada prolongada.

  • Afrontar tristeza, estrés o malestar emocional.

  • Sustituir temporalmente una sustancia por otra.

La combinación puede acabar formando parte de una rutina. Por ejemplo, una persona puede consumir una sustancia estimulante para mantenerse activa y utilizar posteriormente alcohol, cannabis o tranquilizantes para intentar relajarse.

Aunque pueda parecer que una sustancia compensa a la otra, el organismo continúa recibiendo los efectos de ambas. La sensación subjetiva puede cambiar, pero los riesgos físicos no desaparecen.

¿Por qué mezclar sustancias aumenta los riesgos?

Cada sustancia actúa de una manera diferente sobre el cerebro y el organismo. Cuando se combinan, sus efectos pueden sumarse, potenciarse o enmascararse.

Esto puede provocar que la persona no sea consciente de su nivel real de intoxicación. Al sentirse menos sedada o cansada, puede pensar que todavía puede consumir más, conducir o realizar una actividad peligrosa.

La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas advierte de que el policonsumo puede aumentar tanto los riesgos agudos como los daños a largo plazo. Entre sus consecuencias más graves se encuentran las sobredosis, los accidentes, la toxicidad orgánica, el desarrollo de varias dependencias y una mayor complejidad del tratamiento.

El nivel de riesgo también depende de:

  • Las sustancias utilizadas.

  • La cantidad consumida.

  • El tiempo transcurrido entre ellas.

  • La vía de administración.

  • La pureza y composición.

  • La tolerancia de la persona.

  • Su estado físico y psicológico.

  • La medicación que esté utilizando.

  • El entorno en el que se produce el consumo.

Por ello, una combinación que anteriormente no provocó una emergencia puede producirla en otra ocasión.

Alcohol y cocaína

La combinación de alcohol y cocaína es una forma frecuente de policonsumo de drogas. La cocaína puede reducir la sensación subjetiva de embriaguez, haciendo que la persona se sienta más despierta de lo que realmente está.

Esto puede llevarla a beber más alcohol, consumir más cocaína o asumir riesgos que evitaría si percibiera claramente su estado.

Cuando ambas sustancias coinciden en el organismo puede formarse cocaetileno, un compuesto que prolonga determinados efectos y aumenta la carga sobre el sistema cardiovascular.

Esta combinación puede incrementar el riesgo de:

  • Taquicardia.

  • Aumento de la tensión arterial.

  • Dolor en el pecho.

  • Alteraciones del ritmo cardiaco.

  • Ansiedad intensa.

  • Agitación.

  • Conductas impulsivas.

  • Accidentes.

  • Convulsiones.

  • Problemas cardiovasculares graves.

El hecho de sentirse despierto no significa estar sobrio. La coordinación, el juicio y la capacidad para tomar decisiones pueden continuar alterados.

Opioides, benzodiacepinas y alcohol

Los opioides, las benzodiacepinas y el alcohol tienen efectos depresores sobre el sistema nervioso central. Cuando se utilizan conjuntamente, pueden potenciar la sedación y reducir peligrosamente la respiración.

La persona puede quedarse dormida, perder la conciencia o dejar de responder. En una sobredosis, la respiración puede volverse lenta, irregular o detenerse.

El riesgo puede aumentar cuando:

  • No se conoce la potencia de la sustancia.

  • Se retoma el consumo después de un periodo de abstinencia.

  • Se utilizan dosis superiores a las habituales.

  • Se mezclan medicamentos con alcohol.

  • Existen enfermedades respiratorias o hepáticas.

  • La persona consume sola.

Las benzodiacepinas pueden estar recetadas por un profesional, pero eso no hace segura su combinación con alcohol u opioides. Es importante informar al médico de todas las sustancias utilizadas para evitar interacciones graves.

Mezcla de varias sustancias estimulantes

La cocaína, las anfetaminas y otras drogas estimulantes pueden aumentar la actividad del sistema nervioso y cardiovascular.

Combinar varias sustancias de este tipo puede elevar el riesgo de:

  • Taquicardia.

  • Hipertensión.

  • Dolor torácico.

  • Elevación de la temperatura corporal.

  • Deshidratación.

  • Ansiedad intensa.

  • Agitación.

  • Paranoia.

  • Convulsiones.

  • Episodios psicóticos.

  • Accidentes cerebrovasculares.

La sensación de energía puede ocultar el agotamiento físico. La persona puede continuar bailando, haciendo ejercicio o permaneciendo despierta durante muchas horas sin percibir que su organismo está sometido a una gran tensión.

Drogas de síntesis y alcohol

En determinados contextos de ocio es habitual combinar alcohol con MDMA u otras drogas de síntesis.

El alcohol puede afectar a la capacidad para percibir los síntomas de alarma, tomar decisiones o recordar cuánto se ha consumido. Al mismo tiempo, permanecer durante horas en espacios calurosos y con gran actividad física puede aumentar el riesgo de deshidratación y elevación de la temperatura corporal.

Además, las sustancias vendidas como MDMA u otras drogas sintéticas pueden contener compuestos diferentes o presentar una concentración desconocida.

Si la persona continúa tomando dosis porque considera que el efecto tarda en aparecer, puede producirse una acumulación que desemboque en una intoxicación grave.

Cannabis y tabaco

La mezcla de cannabis y tabaco puede parecer menos peligrosa que otras combinaciones, pero también puede favorecer el desarrollo de varias dependencias.

Cuando ambas sustancias se consumen juntas, la persona puede no diferenciar con claridad qué necesidad corresponde al cannabis y cuál a la nicotina. Esto puede dificultar los intentos de abandono.

Además, fumar expone las vías respiratorias a sustancias irritantes y puede mantener una rutina en la que el consumo de una sustancia activa el deseo de utilizar la otra.

En el tratamiento conviene valorar por separado el consumo de cannabis y el de nicotina, aunque la persona los utilice habitualmente dentro del mismo preparado.

Alcohol y medicamentos

El policonsumo de drogas no se limita a las sustancias ilegales. Mezclar alcohol con medicamentos puede producir interacciones importantes.

El riesgo depende del fármaco, la dosis, el estado de salud y la cantidad de alcohol. Algunas combinaciones pueden aumentar:

  • La somnolencia.

  • La desorientación.

  • Las caídas.

  • Los problemas de coordinación.

  • La dificultad para respirar.

  • La toxicidad hepática.

  • Las alteraciones del comportamiento.

  • El riesgo de sufrir un accidente.

También puede ocurrir que el alcohol reduzca la eficacia de un tratamiento o empeore el problema para el que fue prescrito.

No se debe suspender una medicación por iniciativa propia. Si existe consumo de alcohol u otras sustancias, es importante comunicarlo al profesional que la ha indicado.

El mito de que una sustancia compensa a otra

Una de las creencias más peligrosas sobre el policonsumo de drogas es pensar que una sustancia estimulante puede neutralizar una depresora.

Por ejemplo, una persona puede consumir cocaína después de beber alcohol para sentirse más despierta. Sin embargo, la cocaína no elimina el alcohol del organismo ni recupera completamente la coordinación y la capacidad de juicio.

También puede ocurrir que alguien utilice tranquilizantes para bajar los efectos de un estimulante. Esta combinación añade una nueva sustancia y puede producir sedación intensa cuando disminuya el efecto estimulante.

Las sensaciones pueden enmascararse, pero los efectos físicos continúan presentes. Esto puede retrasar la percepción de una intoxicación y hacer que la persona consuma cantidades mayores.

Principales consecuencias del policonsumo de drogas

Las consecuencias pueden aparecer de forma inmediata o desarrollarse progresivamente.

Riesgo de intoxicación y sobredosis

La combinación puede potenciar la toxicidad y hacer más difícil calcular la cantidad que el organismo puede tolerar.

Además, cuando una sustancia oculta los efectos de otra, la persona puede continuar consumiendo hasta alcanzar niveles peligrosos.

Accidentes y lesiones

El policonsumo puede afectar al equilibrio, la percepción, el tiempo de reacción y la toma de decisiones.

Esto aumenta el riesgo de:

  • Accidentes de tráfico.

  • Caídas.

  • Ahogamientos.

  • Peleas.

  • Conductas sexuales de riesgo.

  • Lesiones durante actividades físicas.

  • Situaciones de violencia.

Problemas físicos

Dependiendo de las sustancias, pueden aparecer daños cardiovasculares, respiratorios, hepáticos, neurológicos o renales.

El riesgo puede aumentar cuando el consumo se mantiene en el tiempo, existen enfermedades previas o se utilizan medicamentos que también deben ser procesados por el organismo.

Problemas psicológicos

El policonsumo de drogas puede provocar o agravar:

  • Ansiedad.

  • Insomnio.

  • Irritabilidad.

  • Depresión.

  • Paranoia.

  • Confusión.

  • Cambios bruscos de humor.

  • Conductas impulsivas.

  • Síntomas psicóticos.

En algunas personas, los síntomas continúan después de que haya desaparecido el efecto inmediato y requieren atención especializada.

Desarrollo de varias dependencias

Una persona puede desarrollar dependencia de más de una sustancia. También puede utilizar una para evitar la abstinencia de otra.

Esto complica el proceso de abandono, ya que cada sustancia puede presentar síntomas, riesgos y tiempos diferentes.

Dificultades familiares, económicas y laborales

Mantener varios consumos puede aumentar el gasto económico, los conflictos familiares, las ausencias laborales y el incumplimiento de responsabilidades.

También puede dificultar que el entorno comprenda lo que está ocurriendo, especialmente cuando los efectos cambian según la sustancia utilizada.

Señales de un posible policonsumo problemático

El policonsumo no siempre resulta evidente. Algunas personas hablan únicamente de la sustancia que consideran más importante y restan importancia al alcohol, al cannabis o a los medicamentos.

Entre las señales de alerta pueden encontrarse:

  • Necesitar una sustancia para contrarrestar otra.

  • Consumir medicamentos sin seguir la pauta indicada.

  • Mezclar alcohol con tranquilizantes.

  • No recordar qué sustancias se han utilizado.

  • Aumentar progresivamente el número de sustancias.

  • Experimentar pérdidas de conciencia o lagunas de memoria.

  • Acudir a urgencias por intoxicaciones repetidas.

  • Presentar cambios de comportamiento difíciles de explicar.

  • Ocultar parte del consumo durante el tratamiento.

  • Sufrir síntomas de abstinencia diferentes.

  • Retomar una sustancia al intentar dejar otra.

  • Continuar consumiendo después de haber sufrido una complicación.

También es importante prestar atención a la aparición de envases, comprimidos o sustancias que la familia no reconoce, así como a cambios repentinos entre agitación, somnolencia y desorientación.

¿Por qué se puede ocultar parte del consumo?

La persona puede temer ser juzgada, sentir vergüenza o creer que algunas sustancias no son relevantes. También puede pensar que mencionar el uso de medicamentos, alcohol o cannabis desviará la atención de su problema principal.

Sin embargo, ocultar una parte del policonsumo dificulta que los profesionales puedan:

  • Valorar correctamente los riesgos.

  • Interpretar los síntomas.

  • Elegir la modalidad de tratamiento.

  • Evitar interacciones con medicamentos.

  • Prevenir una abstinencia peligrosa.

  • Detectar posibles dependencias.

  • Preparar un plan eficaz para evitar recaídas.

Comunicar todas las sustancias utilizadas no tiene como finalidad castigar ni juzgar. Es información necesaria para proteger la salud y diseñar una intervención adecuada.

¿Qué hacer ante una posible intoxicación?

Se debe llamar inmediatamente al 112 si la persona:

  • No responde.

  • Ha perdido la conciencia.

  • Respira de forma lenta, irregular o con dificultad.

  • Presenta labios o uñas azulados.

  • Tiene convulsiones.

  • Sufre dolor intenso en el pecho.

  • Muestra una agitación extrema.

  • Presenta una temperatura corporal muy elevada.

  • Está gravemente desorientada.

  • Tiene alucinaciones intensas.

  • Ha consumido una combinación o cantidad desconocida.

Mientras llegan los servicios de emergencias, no se debe dejar sola a la persona. Es importante explicar qué sustancias podría haber consumido y seguir las indicaciones proporcionadas por el 112.

No se deben administrar café, alcohol, medicamentos ni otras drogas para intentar contrarrestar los efectos. Tampoco conviene provocar el vómito.

Si está inconsciente, no se le debe dar comida ni bebida.

Cómo se valora el policonsumo de drogas

La valoración debe reconstruir el patrón completo de consumo. No basta con preguntar cuál es la sustancia principal.

Los profesionales pueden analizar:

  • Todas las sustancias utilizadas.

  • La frecuencia y las cantidades.

  • El orden en el que se consumen.

  • Los motivos de cada consumo.

  • Las combinaciones habituales.

  • La medicación prescrita.

  • Los intentos anteriores de abandono.

  • Los síntomas de abstinencia.

  • Las intoxicaciones o sobredosis previas.

  • El estado físico y psicológico.

  • Las consecuencias familiares, económicas y laborales.

  • El apoyo disponible.

Esta información permite determinar qué sustancia presenta un mayor riesgo inmediato, si existe dependencia física y qué tipo de atención necesita la persona.

¿Se pueden dejar todas las sustancias de golpe?

No existe una única pauta válida para todos los casos. La forma de interrumpir el policonsumo depende de las sustancias implicadas y del nivel de dependencia.

Dejar bruscamente el alcohol, las benzodiacepinas u otros depresores del sistema nervioso central puede provocar una abstinencia grave en algunas personas. Por ello, no se deben realizar cambios sin una valoración profesional.

En determinados casos será necesario:

  • Establecer una retirada médica progresiva.

  • Supervisar los síntomas de abstinencia.

  • Priorizar inicialmente una sustancia por su nivel de riesgo.

  • Realizar una desintoxicación en un entorno especializado.

  • Combinar tratamiento médico y psicológico.

  • Mantener un seguimiento más intensivo.

El orden del tratamiento no debe decidirse únicamente según la sustancia que más preocupa a la persona o a la familia. Es necesario valorar el riesgo médico, la dependencia y la función que cumple cada consumo.

Tratamiento del policonsumo de drogas

El tratamiento debe abordar el patrón global y no centrarse exclusivamente en una sustancia.

Puede incluir:

  • Valoración médica y psicológica.

  • Desintoxicación supervisada cuando resulte necesaria.

  • Tratamiento ambulatorio o residencial.

  • Terapia individual.

  • Terapia grupal.

  • Prevención de recaídas.

  • Atención a la ansiedad, la depresión u otros problemas emocionales.

  • Revisión de la medicación.

  • Intervención familiar.

  • Recuperación de rutinas y responsabilidades.

  • Seguimiento continuado.

También es necesario comprender qué relación existe entre las distintas sustancias. Si una persona consume cocaína para mantenerse activa y alcohol para relajarse, abandonar únicamente una de ellas puede hacer que aumente la otra.

La prevención de recaídas debe incluir todas las sustancias, incluso aquellas que inicialmente no se perciben como problemáticas.

Afrontar el policonsumo de drogas con ayuda profesional

El policonsumo puede aumentar los riesgos y hacer que la situación resulte más difícil de comprender. Sin embargo, esto no significa que el tratamiento no pueda funcionar.

La evidencia recogida por la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas indica que el tratamiento puede reducir significativamente el uso de varias sustancias, incluso en personas con patrones de consumo graves y prolongados.

En Centro Aramo realizamos una valoración individual para conocer todas las sustancias implicadas, las consecuencias que están provocando y las necesidades de cada persona.

A partir de esta valoración, se determina si el proceso puede realizarse mediante un tratamiento ambulatorio o si es necesario recurrir previamente a otro nivel de atención.

Pedir ayuda permite identificar riesgos que pueden estar pasando desapercibidos y comenzar el tratamiento de una forma más segura. No es necesario esperar a sufrir una intoxicación o una consecuencia grave para dar el primer paso.